Galicia, naturaleza y misterio

Debo confesar, antes que nada, que me siento atrapado por el embrujo de Galicia. No, no puede ser de otro modo, que uno utilice el alma para escribir lo que siente sobre esta tierra cubierta por el misterio que engendran las almas primitivas, que todo lo divinizan o paganizan, según convenga en cada momento, y una naturaleza viva, llena de cielo, que se refleja en las aguas profundas del océano.

La variedad de paisaje y las infinitas rutas que surcan la superficie gallega, hacen de cualquier viaje por esta tierra un itinerario sorprendente. Bastaría, utilizando un lenguaje histórico, dejar las riendas sueltas al caballo, para disfrutar de toda la complejidad de su rosario de playas, contorneando la orilla meridional del estuario del Ulla; por ejemplo, y el fondo de la ría de Arousa. Las Torres medievales de Catoira, los grabados rupestres de Os Ballotes, o un paseo por el mirador del monte Lobeira en Vilanoba, patria de Valle Inclán, y la sugestiva Isla de Arousa, como punto más interesante de una visita, con punto y aparte, en Cambados.

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Galicia es siempre una sorpresa, porque esta esquina del noroeste español choca con la estampa tópica que fuera de nuestras fronteras se tiene de España. Galicia es genio y figura. Un pueblo que vive de generación en generación con la vida y el alma fijos en la inmensidad del océano, no puede dejar de estar inundado de silencio y de misterio. Galicia pertenece a la Europa verde, atlántica, con la particularidad de que su costa de las Rías Baixas es la más soleada del litoral septentrional español.

En su ondulado relieve apenas se encuentran llanuras, pero sus montes y montañas forman sugestivos lugares rodeados de naturaleza, que se alzan mirando al mar. Es por eso que ha Galicia la definen como “la proa de España”, de antiquísimo origen céltico, vivió y vive de cara al mar. ¿Pero a qué mar? Conviene recordar que durante siglos este mar fue el lindero del mundo. Hasta la época de Cristóbal Colón los cartógrafos pintaban, emergiendo de las olas turbulentas, una mano diabólica que destruía a cualquier barco que se aventurara por sus aguas, involuntariamente, desde luego, y exterminaba a sus tripulantes. En este fin de la tierra, y con el terrible misterio de sus aguas infinitas pendiente siempre de su cabeza, vivió y forjó su existencia y su carácter Galicia. Sólo de este modo se explican sus dos características esenciales: su habitual recogimiento y el gran peso que ejerce la naturaleza en la vida humana, es decir, la influencia del espacio geográfico.

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Esta naturaleza, llena de frescura y de verdor, hermosísima, no fue aquí como en Andalucía, motivo de dispersión. Fue y puede que siga siendo un memorial vivo y constante del misterio íntimo del hombre y en consecuencia, del misterio cósmico. Porque se ha forjado así un pueblo imbuído del horror que inspira la idea de frontera. Fronteras, no ya de una nación, sino del mundo entero. En las horas difíciles de la naturaleza, en las horas del invierno, y en las horas expansivas, las del verano, el misterio parece cabalgar a lomos del país embrujando la vida de sus habitantes. De estas sensaciones de secreto temor, surgieron las intrincadas, pavorosas y poéticas supersticiones que predominan en Galicia.

Para los hombres y mujeres de esta punta de España, la Naturaleza está dotada de personalidad, de alma; actúa no sólo paralela a los mortales, sino junto a ellos o contra ellos. Gentes a quienes no dominó el mar, gentes del océano que, al irrumpir en tierra, quedaron prendidos en la trampa de sus Rías Bajas o Baixas, gentes de los bosques misteriosos y del fuego sagrado, que han creado en torno a su cultura una imagen pagana de la vida y que ha sobrevivido, en muchos casos, a siglos de represión cristiana o se han mezclado, en muchos casos, con mitos y leyendas populares. Algunas de estas leyendas no están sólo presentes en la cultura gallega, sino que son representativas de otras partes de la costa oriental del Atlántico norte, como Bretaña o Irlanda.

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Dentro de una Naturaleza tan intensa, el hombre se hace humilde, hermético, porque percibe su inferioridad ante el misterio que le rodea, a la vez que queda deslumbrado por la luz de su mundo interior, luz de soledad, cual la cantó, con acento desgarrado, la admirable Rosalía de Castro. La soledad del gallego -denominación que en muchas partes sirve para designar a todos los españoles- es un dolor colectivo, es percepción del misterio; empuja a una vida interior cerrada a lo exterior, fría y desdeñosa.

Galicia no puede describirse en un artículo, es por ello, que volveré en más de una ocasión a referirme a ella, a toda ella; sus gentes, su tierra, su mar, su gastronomía única, regalo del océano en compensación por los muchos agravios que ofrece. Para quienes visiten Galicia, como para cualquier otro pueblo, el primer problema a resolver es un profundo conocimiento del modo de ser de sus gentes. Sólo así se puede entender la magnitud y la belleza que le confiere su carácter.

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Acerca de Ismael Álvarez de Toledo

Ismael Álvarez de Toledo (Tomelloso, España, diciembre de 1956) se dedica en exclusiva al periodismo y la literatura, tras ejercer durante más de veinte años como funcionario del Estado. Desde muy joven tiene inquietudes artísticas, escribe cuentos y esbozos literarios. Participa en numerosos encuentros culturales que le permiten desarrollar su capacidad imaginativa e intelectual con jóvenes de la época y, somete a crítica la actualidad política en España, algo que ha venido haciendo en prensa escrita a lo largo de los años. Ha ejercido su labor periodística en varios gabinetes de prensa de la administración. Asiduo colaborador de periódicos y revistas como ABC, Diario Vasco, Tribuna de Albacete, Diario Montañés, Lanza, Pasos, El Ideal de Granada, Canfali, Diario Crítico, etc. Columnista en El Mercurio, La Nación, de Chile, el Caribeño News, el Globo News. Iás Información y Diario Crítico, entre otros. Como comentarista político ha publicado más de setecientos artículos. Es autor, así mismo de numerosos escritos sobre gastronomía y viajes. Diálogo Interior (1994), Diario de una terrorista (2013) son títulos que siguen presentes en los estantes de las librerías, y consolidan una carrera literaria más allá de nuestras fronteras, donde ha recibido importantes galardones literarios. Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Escritores. Coordinador General de Encuentros Literarios. Alcaide de honor del Castillo de Peñafiel, en Valladolid. Medalla Fray Luis de León, del Excmo. Ayuntamiento de Belmonte, en Cuenca.
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