Una huelga contra la economía

La resolución sin acuerdo de la huelga de transportistas, evidencia una manipulación sistemática de estos profesionales por parte de unos autodenominados sindicalistas, que lejos de mantener una actitud dialogante, como corresponde a cualquier negociador, se salen por la tangente aplicando el más puro estilo mafioso y un enconamiento feroz contra la lógica contundente de un gobierno democrático.

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Podemos estar de acuerdo en que el momento actual, por el que atravesamos, este y otros sectores, no es de pleno privilegio, máxime cuando el resurgimiento del dólar en el panorama económico dispara el precio del petróleo. Pero aun así, la paralización industrial de un país durante catorce días conlleva una serie de pérdidas difíciles de cuantificar a priori si tenemos en cuenta la oportunidad brindada a nuestros más directos competidores en el mercado europeo.

De ello fueron conscientes, en todo momento, las asociaciones mayoritarias en el sector del transporte, que prefirió la negociación a la par, dejando en último extremo la paralización del tráfico de mercancías si no se producía un punto de acuerdo. Esta postura, sin embargo, fue aprovechada por los violentos para contrarrestar de alguna forma el crecimiento económico que se está produciendo en nuestro país. Al mismo tiempo otros trabajadores, como casi siempre ocurre, han pagado con restricciones de contrato, en algunos casos, y en otros con serios ajuste de plantilla, la paralización de la producción de muchas empresas que ya estaban en dificultades para competir con los países del este de Europa.

La irracionalidad demostrada por los llamados “piquetes informativos”, en su mayoría ajenos a la federación del transporte; Fedetrans, ha servido para que unos señores desconocidos en el ámbito sindical y de otros que en su vida han ocupado la cabina de un camión, pudieran paralizar, al más puro estilo mafioso, la vida industrial de un país, causando un efecto dominó entre los verdaderos trabajadores del sector. Es justo reconocer las dificultades que entraña la profesión de transportista, como es justo reconocer también la de otros miles de trabajadores de nuestro país, sin mencionar a los que por no tener, no tienen ni dificultades que llevarse a la boca.

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El levantamiento de la huelga, sin llegar a ningún acuerdo, viene a poner de manifiesto las verdaderas intenciones de unos sindicalistas vinculados de cerca con movimientos proetarras, y aprovechado por otros que no soportan la idea de que nuestro país despegue de la crisis y reúna las condiciones más aceptables para alcanzar los objetivos de Maastricht.

El florecimiento de nuestra economía se debe en parte al sacrificio durante años de todos los ciudadanos de este país y a las expectativas económicas de un gobierno que no contempla la corrupción dentro de su programa. Por ello es necesario, ahora más que nunca, apoyar firmemente nuestro sistema productivo para alcanzar, tanto a quien guste, como a quien no, el sistema elegido democráticamente por el resto de españoles.

A veces es necesario actuar con la cabeza, dejando a un lado las bajas pasiones, y acercarse a las mayorías para salir fortalecido en el reparto. No es probable a corto plazo otra huelga del transporte, pero de haberla, que sea al menos después de haber agotado todas las vías de diálogo y, si es posible apuntarse al lado de la razón, dejando a los violentos para lo único que saben hacer.

Acerca de Ismael Álvarez de Toledo

Ismael Álvarez de Toledo (Tomelloso, España, diciembre de 1956) se dedica en exclusiva al periodismo y la literatura, tras ejercer durante más de veinte años como funcionario del Estado. Desde muy joven tiene inquietudes artísticas, escribe cuentos y esbozos literarios. Participa en numerosos encuentros culturales que le permiten desarrollar su capacidad imaginativa e intelectual con jóvenes de la época y, somete a crítica la actualidad política en España, algo que ha venido haciendo en prensa escrita a lo largo de los años. Ha ejercido su labor periodística en varios gabinetes de prensa de la administración. Asiduo colaborador de periódicos y revistas como ABC, Diario Vasco, Tribuna de Albacete, Diario Montañés, Lanza, Pasos, El Ideal de Granada, Canfali, Diario Crítico, etc. Columnista en El Mercurio, La Nación, de Chile, el Caribeño News, el Globo News. Iás Información y Diario Crítico, entre otros. Como comentarista político ha publicado más de setecientos artículos. Es autor, así mismo de numerosos escritos sobre gastronomía y viajes. Diálogo Interior (1994), Diario de una terrorista (2013) son títulos que siguen presentes en los estantes de las librerías, y consolidan una carrera literaria más allá de nuestras fronteras, donde ha recibido importantes galardones literarios. Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Escritores. Coordinador General de Encuentros Literarios. Alcaide de honor del Castillo de Peñafiel, en Valladolid. Medalla Fray Luis de León, del Excmo. Ayuntamiento de Belmonte, en Cuenca.
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