Aspectos del racismo

En este tiempo, cuando parece estar al alcance de la mano el equilibrio de la paz mundial, cuando las fronteras se abren, cuando caen los muros, cuando ya no son los mismos aquellos ideales políticos de antaño, cuando se resquebraja más y más el bloque comunista, cuando el hombre ya no tiene miedo, en parte alguna, a exigir su libertad y parece que todo marcha en armonía. Entonces, van y salen más y más grupos radicales y violentos que atentan con o sin darse cuenta, contra el más preciado valor que hombre alguno pueda tener; la libertad.

Para el que lo estudie, no es un fenómeno nuevo, ni siquiera remozado. Es el anuncio de una película de terror antigua, cuyo guión no gustó ni a los propios actores, sólo al excéntrico, al morboso o al inculto pueden gustar esas cosas, pero hay que reconocer que esto no es un problema que surja de la noche a la mañana; alguien lo fomenta, lo pone en la calle, le da publicidad, crea incluso un escalafón entre ellos, luego lo lanza a la calle y ahí queda eso.

Mi opinión particular es pesar que “intereses internacionales” tratan de ganar una buena baza a la vieja Europa, recordándole de este modo otras partidas mal jugadas sobre la intolerancia. Entonces en cuando nosotros les hacemos el juego y lo achacamos a una supuesta ola de xenofobia y racismo.

Concretamente en nuestro país los gobernantes culpan sin ningún reparo al ciudadano de a pie de ser racista y propagan a los cuatro vientos, la idea de que todo es debido a una ola de xenofobia mal contenida desde tiempos pasados, no admitiendo así sus errores políticos en ese tema, claro que nadie mejor que los políticos para ver la paja en el ajeno. Por ello es necesario rebelarse contra estas opiniones, ya que son ellos, los que con su permisividad con los extranjeros indocumentados e irregulares hacen sentir al ciudadano nativo, desplazado socialmente en multitud de aspectos.

2

Basándose en un asilo político que a veces es inexistente, llenan nuestras ciudades de toda clase de sujetos, que como hemos comprobado, atentan contra nuestra propia seguridad e integridad; otras veces, por la  falta de recursos en las grandes ciudades, estas personas inmigrantes caen fácilmente de la droga y la delincuencia callejera, lo que produce un mayor rechazo ciudadano. De igual forma, aprovechan la coyuntura del momento para “trabajarse” la ciudad, creando una mayor alarma de inseguridad. Cualquiera que transite por las calles del centro de Madrid podrá observar la más exótica variedad humana jamás vista en la ciudad y, en todos ellos, encerrado un despropósito. Desde individuos negros vendiendo droga impunemente, a los asiáticos que provistos de bolsas de grandes almacenes nos ofrecen, empalagosamente, bocadillos y bebidas de dudosa procedencia. Estos hechos que no pasan, desde luego, inadvertidos para los transeúntes, que a veces parecen desligados de su entorno, son denunciados a través de distintos medios de comunicación, la mayoría de las veces sin mayor fortuna y otras achacando algunas de estos hechos delictivos al pueblo gitano.

1

No entiendo muy bien el por qué cuando se habla de racismo tienen que salir los gitanos a relucir, cuando a mi entender, este fenómeno social quedó anclado en la época de los Reyes Católicos. Aunque bien es sabido que los gitanos son una raza desintegrada de la sociedad, por propia iniciativa, que ha vivido sin embargo aferrada a ella en paralelo y que sólo hoy al vincularse a algunos de sus miembros con el tráfico de drogas los ha vuelto a poner en tela de juicio, pero esto hubiera pasado con cualquier otro colectivo. Este hecho viene a pelo para que las administraciones escudadas siempre en las reacciones populares, aplacen el sistema de integración del pueblo gitano, impidiendo el asentamiento en núcleos definitivos y el desmantelamiento del sistema de chabolas.

El racismo mal interpretado de hoy es la gota que colma el vaso de una impotente sociedad que observa como los estamentos públicos apoyan a cualquiera que venga de afuera pasando literalmente de la pobreza que genera nuestra propia sociedad, por lo que ha sido perentorio la modificación sustancial de la Ley de Extranjería, al observar como el hecho de tener una pequeña cuenta pendiente con la justicia española retrasaba cualquier orden de expulsión del territorio nacional, de igual forma el hecho de que desaprensivos empresarios utilizaran con estos extranjeros mano de obra barata, acrecentando más si cabe la precaria situación de los mismos.

Estos conceptos, unidos a la falta de valores que hoy tiene nuestra juventud, al tener limitadas sus aspiraciones laborales, contemplar día a día una mayor degeneración de la clase política, vivir dentro de una sociedad más democrática, pero más insegura, carecer de líderes de cualquier clase que incentiven su moral, hace que cada vez más aparezcan grupos de salvadores o de rómpelo todo, inspirados en ideologías que nadie quiere recordar. Por lo que se está creando un caldo de cultivo proclive a fanatizar a jóvenes que viven en la desidia ética y moral.

Por favor, tratemos entre todos de abrir una puerta a la esperanza de los jóvenes que hoy en día no lo tienen todo, ni siquiera un pan debajo del brazo.

Acerca de Ismael Álvarez de Toledo

Ismael Álvarez de Toledo (Tomelloso, España, diciembre de 1956) se dedica en exclusiva al periodismo y la literatura, tras ejercer durante más de veinte años como funcionario del Estado. Desde muy joven tiene inquietudes artísticas, escribe cuentos y esbozos literarios. Participa en numerosos encuentros culturales que le permiten desarrollar su capacidad imaginativa e intelectual con jóvenes de la época y, somete a crítica la actualidad política en España, algo que ha venido haciendo en prensa escrita a lo largo de los años. Ha ejercido su labor periodística en varios gabinetes de prensa de la administración. Asiduo colaborador de periódicos y revistas como ABC, Diario Vasco, Tribuna de Albacete, Diario Montañés, Lanza, Pasos, El Ideal de Granada, Canfali, Diario Crítico, etc. Columnista en El Mercurio, La Nación, de Chile, el Caribeño News, el Globo News. Iás Información y Diario Crítico, entre otros. Como comentarista político ha publicado más de setecientos artículos. Es autor, así mismo de numerosos escritos sobre gastronomía y viajes. Diálogo Interior (1994), Diario de una terrorista (2013) son títulos que siguen presentes en los estantes de las librerías, y consolidan una carrera literaria más allá de nuestras fronteras, donde ha recibido importantes galardones literarios. Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Escritores. Coordinador General de Encuentros Literarios. Alcaide de honor del Castillo de Peñafiel, en Valladolid. Medalla Fray Luis de León, del Excmo. Ayuntamiento de Belmonte, en Cuenca.
Esta entrada fue publicada en Archivos 1985, Opinión, Reflexiones y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s