Valencia en fallas

Aunque no es la primera vez que he visitado Valencia en Fallas, si que ha sido la que más me ha impresionado e impactado en lo personal y, sobretodo, la que más me ha emocionado. Valencia en Fallas, es para el visitante un chorro blanco de luz, de luz blanca en el oro y el azul del Mediterráneo, una ciudad anclada en el mar y en el sol, abierta de par en par. Probablemente la diafanidad de las ciudades mediterráneas se halla aquí en su ápice.

Para entender las Fallas hay que empezar por entender el carácter de los valencianos; su historia, el íntimo compromiso con las hogueras, con la pólvora, que tiene el sabor dulce y embriagador de un hechizo remoto que excita nuestros sentidos. Contrariamente a lo que muchos hemos pensado en alguna ocasión, acerca de las reminiscencias históricas de las Fallas, buscándoles un sentido místico o pagano -según cuadre- y una antigüedad más allá de lo épico y lo mitológico, sucede, que nos encontramos ante una tradición relativamente moderna, aunque la magia del Mediterráneo nos lleve a resistirnos a una explicación racional y razonada que se basa en la lógica más que en el misterio.

El origen de la fiesta de las Fallas se remonta a la antigua tradición de los carpinteros de la ciudad, que en vísperas de la fiesta de su patrón San José, quemaban frente a sus talleres, en las calles y plazas públicas, los trastos viejos e inservibles junto con los artilugios de madera que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban mientras trabajaban en los meses de invierno. Por ese motivo el día de la cremà (momento en el que arden los monumentos falleros) siempre coincide con el día 19, Festividad de San José.

Fue ya avanzado el siglo XVIII cuando estas Fallas fueron evolucionando y cargándose de sentido crítico e irónico, mostrándose sobre todo en los monumentos falleros escenas que reproducían hechos sociales censurables y critica social siempre con sentido del humor, igual que sucede en otros lugares con el carnaval. Y como en casi todas las celebraciones de tintes paganos, la Iglesia busca su protagonismo uniendo lo místico y lo pagano para que no prevalezca de ninguna manera lo uno sobre lo otro. De esta forma se une a la celebración fallera la devoción por la pasión a la Virgen de los Desamparados.
Cuando se produce la ofrenda floral a la Mare de Déu dels Desemparats, las calles de Valencia se convierten en un intrincado laberinto de rayas, una red deliciosamente extraña de colores. Al paso de las comitivas falleras estas rayas, estos colores, se agitan, se hinchan como el mar, vibran intensamente, y nos inundan de aromas, trasmitiéndonos una sensación de íntima proximidad y un ansia de evasión de lo cotidiano, un anticipo de libertad.

La pasión de los valencianos por la pólvora traspasa todos los límites y, es que no se conciben unas Fallas sin el sonido incesante de petardos y bombetas, como no se concibe el despertar sin las tracas y las charangas que amenizan incansablemente los desfiles y la propia existencia de los valencianos, esos días. Parece ser que el compromiso de los valencianos con la pólvora surgió tras la derrota en la Batalla de Almansa y el posterior desmantelamiento de la armería valenciana, dando lugar al aprovechamiento en distintos usos de la pirotecnia sobrante.

El resultado, más allá de la diversión y el carácter festivo actual, es la inquietud práctica de los valencianos, que no pierden ocasión de poner de manifiesto. Porque Valencia es una ciudad inmensa, dinámica, desbordante de realizaciones prácticas. Más que en su indudable belleza y sus amplias calles, sus inmensas alamedas y sus casas de un estilo severo, levemente envejecido, es éste, su carácter, lo que provoca el interés del visitante y le confiere a las Fallas el honor de ser unas de las fiestas más importantes de España.

Acerca de Ismael Álvarez de Toledo

Ismael Álvarez de Toledo (Tomelloso, España, diciembre de 1956) se dedica en exclusiva al periodismo y la literatura, tras ejercer durante más de veinte años como funcionario del Estado. Desde muy joven tiene inquietudes artísticas, escribe cuentos y esbozos literarios. Participa en numerosos encuentros culturales que le permiten desarrollar su capacidad imaginativa e intelectual con jóvenes de la época y, somete a crítica la actualidad política en España, algo que ha venido haciendo en prensa escrita a lo largo de los años. Ha ejercido su labor periodística en varios gabinetes de prensa de la administración. Asiduo colaborador de periódicos y revistas como ABC, Diario Vasco, Tribuna de Albacete, Diario Montañés, Lanza, Pasos, El Ideal de Granada, Canfali, Diario Crítico, etc. Columnista en El Mercurio, La Nación, de Chile, el Caribeño News, el Globo News. Iás Información y Diario Crítico, entre otros. Como comentarista político ha publicado más de setecientos artículos. Es autor, así mismo de numerosos escritos sobre gastronomía y viajes. Diálogo Interior (1994), Diario de una terrorista (2013) son títulos que siguen presentes en los estantes de las librerías, y consolidan una carrera literaria más allá de nuestras fronteras, donde ha recibido importantes galardones literarios. Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Escritores. Coordinador General de Encuentros Literarios. Alcaide de honor del Castillo de Peñafiel, en Valladolid. Medalla Fray Luis de León, del Excmo. Ayuntamiento de Belmonte, en Cuenca.
Esta entrada fue publicada en Archivos 1987, Literatura, Opinión, Turismo y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s